Mucho se habla hoy en día de la propuesta, digo, ¿qué hago este día para mejorar el mundo? ¿qué hago por mi país? Yo, por mi parte, y para aclarar futuros malentendidos, puedo decirles desde ahora, yo no estoy haciendo nada (bueno, técnicamente, debería ser: no estoy haciendo algo, pero lo digo así para empezar de manera sutil). Al menos no en el sentido tradicional de lo que se espera de "algo". Y cuando digo algo, digo algo así como un programa para ayudar a la gente, caridad los fines de semana, pintar escuelas, o inclusive algo más similar a esto como Guateámala (por ser del campo ideológico), digo, no es que haya en eso aquel montón de definiciones, tareas, artículos medibles, protocolos, etc, detrás de tal noble causa (y tal vez detrás de las otras tampoco, pero en fin), lo que si es que hay una propuesta positiva (en ese uso tan prostituido del término) en todo aquello, al final, es que ames a Guatemala, de esa cuenta el nombre, supongo. Y todo esto por lo regular se toma muy bien, digo, es positivo, y lo positivo es bueno ¿no?
Pues regresando a lo de mi página, la mía no tiene mucho de eso, de lo positivo, al menos de como se usa en ese contexto. De hecho, más bien diría que mi propuesta, en ese contexto, no viene cargada de tanta felicidad, de montañas, de la belleza de nuestras montañas, de lagos, del realce de nuestra cultura. Pues si el oximoron lo resiste creo que todo esto es una propuesta inversa, como cuando se derrumba una casa vieja, la propuesta es la construcción, de la deconstrucción. Se aprecian sus comentarios constructivos y destructivos. Los únicos que no se aprecian son los burdos. Bienvenidos.